
A pesar de que pueden parecer iguales, no es lo mismo sufrir una plaga de ratas que de ratones. Por eso, conocer las diferencias entre estos dos roedores es fundamental para hacer unas labores de desratización efectivas y correctas. Por suerte, las empresas de sanidad ambiental conocen perfectamente las características de cada especie, y no dudan en tenerlas en cuenta, a la hora de efectuar unas tareas de eliminación.
A diferencia de lo que muchas personas pueden pensar, no es lo mismo sufrir una plaga de ratas que una plaga de ratones.
Eso sí, aunque son diferentes, su comportamiento en bastantes aspectos resulta similar. Por ejemplo, ambos seres son considerados una amenaza para la salud pública. No hay que recordar que son vectores de transmisión de enfermedades, ya que a través de su orina, heces y saliva son capaces de transferir patógenos. Además, son especies nocturnas, su actividad se centra cuando se pone el sol. Aprovechan la oscuridad y su sigilo para desplazarse por todos los rincones de nuestro hogar, local comercial etc. con el fin de encontrar alimento.
Para paliar este tipo de escenarios y que la situación no se agrave, las empresas de control de plagas cuentan con la posibilidad de combinar diferentes tratamientos, que solventarán la infestación en un determinado periodo de tiempo.
¿Qué diferencia hay entre plagas de ratones y ratas?
Para conocer si sufrimos una plaga de ratones o ratas, lo primero que debemos diferenciar es su aspecto físico. Las ratas son de un tamaño más grande que los ratones. Suelen medir entre 15-30cm, mientras que los otros son de unas proporciones mucho menores (5-10cm). Su actividad es más agresiva, y mientras que para muchos las ratas tiene un aspecto más desagradable, los ratones tienen cierto “encanto” o “ternura”.
Por otro lado, también hay que descartar que su comportamiento y sus hábitos también son diferentes:
- Las ratas viven en sótanos, alcantarillas, túneles, mientras que los ratones prefieren el interior de las viviendas o comunidades.
- El radio de acción de las primeras es amplio, aunque siempre están cerca de inmuebles y de la actividad humana. Sin embargo, el de los ratones es corto y no suelen desplazarse muy lejos de donde tienen el nido o la colonia.
Respecto a los daños que causan son bastantes similares, aunque por el tamaño de las ratas, al ser mayor, sus deterioros son más grandes. Por ejemplo, ambas especies roen todo tipo de cables llegando a ocasionar daños eléctricos, estructurales etc. Tampoco hay que olvidar los daños que causan a la comida, no solo por la contaminación al morderlos, sino por sus excrementos y orina.
A pesar de ser roedores, el comportamiento de estas criaturas es diferente por lo que las tareas de control no deben ser iguales. Si los cebos son específicos para cada especie, los tratamientos también. Por ejemplo, las ratas suelen tener una misma ruta de entrada y de salida, sin embargo los ratones, al tener un campo de acción menos preciso, se desplazan por más lugares, por lo que necesitan más trampas y/o puntos de control.
Como puedes comprobar, ratas y ratones son especies con pocos puntos en común. Por eso, si desgraciadamente sufres un problema de estas características, confiar en empresas de gestión de plagas es la opción más recomendable. No dudes en solicitar información, ellos aplicarán el tratamiento más preciso y adecuado según la especie, nivel de infestación etc.
