Cerrar un bar o un establecimiento durante el mes de agosto en Bilbao es necesario para descansar y recargar pilas. Sin embargo, la falta de ruido y movimiento durante el cierre estival convierte el local en el entorno idóneo para la incursión de roedores. Si al llegar de las vacaciones en septiembre has detectado excrementos o desperfectos en el almacén, estos son los pasos para solucionar el problema antes de que afecte a tu actividad.
Lo primero que debes hacer es una revisión completa del establecimiento, y si es de la mano de profesionales, mejor. Contar con una empresa de control de plagas permite detectar posibles focos, comprobar las vías de entrada y establecer las medidas de desratización necesarias para tener unas instalaciones seguras.
¿Por qué los roedores ocupan las instalaciones durante las vacaciones?
El cierre temporal de un negocio no significa que desaparezcan las condiciones que pueden atraer a ratas y ratones. Los roedores buscan principalmente alimento, agua y lugares protegidos donde refugiarse. Durante el verano pueden aprovechar pequeñas aberturas, conducciones, desagües, puertas, etc. para acceder al interior.
Además, cuando un local permanece cerrado, cualquier presencia puede pasar desapercibida. Al retomar la actividad, es común detectar excrementos, envases destruidos o desperfectos en el cableado.
Una inspección previa a la reapertura es la mejor forma de localizar estas señales antes de que el problema se incremente. Por ello, unas labores de desratización deben plantearse de forma profesional, especialmente en negocios donde se manipulan o almacenan alimentos.
Señales de alerta a la hora de realizar un control de roedores
Algunos indicios pueden revelar la presencia de roedores incluso cuando no se han producido avistamientos directos. Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Excrementos, especialmente en almacenes, cocinas, zonas oscuras y próximas a paredes.
- Envases o embalajes con marcas de mordeduras.
- Roeduras en madera, plástico, cables u otros materiales.
- Manchas o marcas de paso junto a paredes y puntos de acceso.
- Ruidos durante la noche procedentes de falsos techos, almacenes, etc.
De todas formas, las sospechas no implican necesariamente una infestación importante, pero sí justifican una revisión. Una empresa de control de plagas será la encargada de determinar el alcance del problema y establecer el tratamiento necesario para garantizar la higiene de las instalaciones.
Prevención: la mejor herramienta para evitar una plaga de ratas
Solucionar la presencia de roedores antes de reabrir es importante, pero lo más adecuado es realizar unas labores preventivas durante el año. El objetivo es evitar que las mismas condiciones vuelvan a favorecer la entrada de ratas y ratones.
Una de las actuaciones fundamentales es el sellado de vías de entrada. Grietas, huecos alrededor de tuberías, puertas que no ajustan correctamente pueden convertirse en puntos de acceso. También es importante mantener una correcta gestión de residuos, almacenar los alimentos adecuadamente y evitar acumulaciones de agua o restos de comida.
La prevención también facilita el cumplimiento de las exigencias sanitarias aplicables al establecimiento y permite mantener actualizado el Plan de Autocontrol APPCC y la documentación asociada. En negocios de hostelería están obligados a disponer de los preceptivos Registros Sanitarios de Industrias Alimentarias o de las Autorizaciones Sanitarias de Funcionamiento pertinentes.
La vuelta a la actividad después de las vacaciones es una buena oportunidad para comprobar que todas las zonas del establecimiento se encuentran libres de cualquier infestación de roedores. Una actuación preventiva puede evitar que un problema con ratas y ratones termine afectando al funcionamiento del negocio y a la imagen del establecimiento. Para bares, restaurantes y comercios de Bilbao y Bizkaia, contar con una empresa de control de plagas permite abordar este aspecto con seguridad y garantizar la reapertura libre de cualquier tipo de problema.
