El aumento de plagas de ratas en entornos urbanos está obligando a reforzar los servicios de gestión en muchas ciudades. Lo malo de esta situación es que este tipo de plaga urbana no deja de incrementarse llamando la atención de instituciones públicas y empresas de control de plagas. ¿A qué se debe este aumento de infestaciones de ratas en las ciudades? ¿Se deben reforzar las medidas de prevención y desratización? ¿Cómo puede ayudar la ciudadanía para impedir el incremento de roedores?
Por ejemplo, en Bizkaia tenemos dos casos recientes sobre problemas con esta especie en diferentes localidades. En los últimos meses han aparecido en los medios de comunicación noticias relacionadas con la presencia de roedores en localidades como Bilbao o Santurtzi. Desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) señalan que esta situación no es puntual, sino que responde a una tendencia que se viene observando en diferentes puntos. “Nuestras empresas asociadas constatan desde hace tiempo un aumento de avisos y actuaciones relacionadas con ratas, tanto en espacios públicos como privados”, señalan desde la asociación.
Cabe recordar que las ratas son un importante riesgo para la salud pública. Son capaces de transmitir numerosas enfermedades como leptospirosis, el hantavirus o la toxoplasmosis. Por ello, llaman a actuar de forma preventiva y continuada, y sobre todo, apostar por compañías de gestión integral de plagas.
¿Por qué están aumentando las plagas de ratas en entornos urbanos?
Desde ANECPLA alegan que las administraciones públicas se enfrentan a dos grandes desafíos para evitar las infestaciones de ratas: su resistencia a los rodenticidas y las restricciones normativas.
La evolución de esta especie está haciendo que la eficacia de los rodenticidas anticoagulantes se reduzca. Esto “obliga a replantear las estrategias de gestión”. Además, “a esto se suma una normativa cada vez más exigente, que es necesaria desde el punto de vista ambiental, pero que requiere mayor planificación, conocimiento técnico y recursos”.
Por ello, desde ANECPLA insisten en “apostar por una gestión integrada de plagas, basada en la prevención, la limpieza e higiene urbana”. Sin olvidar la coordinación entre Administraciones locales, empresas especializadas y ciudadanía.
¿Cómo podemos poner freno a las ratas?
Más allá de los tratamientos efectuados por los Consistorios en las zonas públicas y las empresas de control de plagas en el ámbito privado, la colaboración de los vecinos, en materia preventiva, resulta fundamental.
Acciones cotidianas como depositar siempre la basura dentro de los contenedores, cerrar correctamente las bolsas y respetar los horarios ayudan a reducir las fuentes de alimento. También es importante no arrojar restos de comida al suelo y no alimentar animales en la vía pública.
Si estas labores individuales se complementan con las campañas de desratización de los servicios municipales y actuaciones profesionales de control de plagas, se reduce el riesgo de futuras infestaciones.
La prevención y la colaboración entre profesionales marcan la diferencia cuando hablamos de plagas de ratas. Una actuación planificada y adaptada a cada lugar permite reducir riesgos y evitar que el problema se agrave. Contar con especialistas en control de plagas no es solo una cuestión de efectividad, sino de seguridad y salud pública.
