
Las especies invasoras son un problema cada vez más grande no solo en Bizkaia, sino en toda la Península. Dos buenos ejemplos de ello, y probablemente los más conocidos, son la avispa asiática y el mosquito tigre. De todas formas, estos insectos no son los únicos que crean problemas a nuestros ecosistemas, que también se da en otros hábitats como el acuático. Las empresas de control de plagas saben que erradicar estas especies es imposible, por eso se deben hacer las acciones necesarias para frenar su expansión.
El impacto de este tipo de plagas deriva en daños económicos, ambientales y un elevado gasto por parte de las instituciones públicas para su control.
El origen de la “invasión” de estas especies exóticas es diverso y variado y, a pesar de las medidas de control que se llevan a cabo, cada vez hay más seres que llegan hasta nuestros ecosistemas. La puerta de entrada de estos animales es diverso desde la caza y la pesca deportiva hasta el transporte y el comercio internacional son varias las vías de acceso, por lo que se deben poner más medidas de control.
Especies invasoras que más preocupan en Bizkaia
Dentro de las diferentes especies invasoras que hay en Bizkaia dos son las más conocidas o importantes: la avispa asiática y el mosquito tigre. La Vespa Velutina o avispa asiática es una amenaza para la apicultura y otros polinizadores. De hecho, la Diputación de Bizkaia, en colaboración con los ayuntamientos, diseñó un protocolo de actuación para actuar frente a este insecto. Desde entonces han sido miles las colonias que han sido eliminadas, pero este insecto todavía sigue presente en la provincia.
Junto a la avispa asiática, el mosquito tigre también es otra especie invasora a la que se debe controlar. Desde el primer avistamiento en 2013, este insecto ha sido detectado en 28 localidades vizcaínas y a pesar de las medidas de desinsectación y fumigación llevadas a cabo los las administraciones locales, su expansión va en aumento. ¿El problema? la mayoría de los focos se dan en el ámbito privado (huertas, viviendas etc.) lugares donde las instituciones no pueden actuar.
Además de estos insectos hay otras especies que también preocupan. Un ejemplo claro es el visón americano, que ha colonizado ríos como el Butrón o el Lea, o mirando al cielo la cotorra argentina y la de Kramer que se ha expandido por espacio urbanos, provocando desequilibrios en los ecosistemas por su agresividad y alto poder reproductivo.
Por otro lado, no hay que olvidar que las especies invasoras también han llegado a los ecosistemas acuáticos. El cangrejo rojo o el mejillón cebra llevan años afectando a ríos y pantanos con las consecuencias negativas que ello conlleva. Por último no se puede dejar de lado a la flora invasora. El plumero de la Pampa y la hierba nudosa japonesa se han extendido por grandes superficies.
El futuro no es nada alentador ya que con el aumento de la temperatura por el cambio climático favorecerá la llegará de nuevas especies procedentes de lugares más tropicales, afectando a nuestros hábitats. Por eso la coordinación entre las administraciones y las empresas de gestión de plagas debe ser importante. Unos actuando en el ámbito público y los otros en el privado intentarán controlar a estos seres favoreciendo la riqueza de nuestra fauna y flora.
